20 Sep

50 trucos para dar la vuelta al mundo

Lo que a los autores les hubiera gustado saber antes de pasarse un año viajando rumbo al Este

Las misteriosas piedras esféricas de Moeraki Boulders, en la Isla Sur de Nueva Zelanda. / MAURIZIO RELLINI

Si volviésemos a dar la vuelta al mundo, haríamos las cosas de manera diferente. Y es que viajando se planea tanto como se improvisa, se camina tanto como se huye, se aprende tanto de otros como de uno mismo. Estos son 50 intentos de atrapar la bruma vertiginosa y etérea de lo vivido, una mezcla de lo que nos gustaría haber sabido al comenzar y de lo que ahora conocemos.

01 La regla de la carretera

Conviene evitar la primera fila en los autobuses para no pasar horas entre sudores fríos y miedo real a morir. No hay quien se relaje viendo al conductor adelantar a tres camiones en una curva con doble continua, niebla cerrada y gafas de sol.

Tarifa plana en el tren bala

L.P. / J. G.

Los autores del reportaje en el lago Titicaca (Perú).

El propósito inicial de nuestro viaje fue llegar de Europa a Australia sin subirnos a un avión. Salimos a principios de 2013 con destino a unaRusia cubierta de nieve que atravesamos montados en el Transiberiano, compartiendo vodka con algún ruso y litera con muchos kazajos.

En Vladivostok tomamos un barco a Corea del Sur, persiguiendo hacia el sur la fiesta del florecimiento de los cerezos y los gigantescos móviles que los fotografiaban. Otro barco a Japón nos permitió recorrer la isla con una tarifa plana de tren bala sin encontrar un lugar que no estuviese cuidado hasta el último detalle.

Alguna noche más en barco nos acercó a Chinay al aroma casero al ser acogidos por unos amigos. Después volvimos a dormir en literas de tren entre algunas megaciudades de las que nunca habíamos oído hablar.

Cruzamos fronteras con la facilidad que permite el sureste asiático. En Laos escuchamossabaidís (hola en laosiano) durante un buen tiempo, debido a una caída que lesionó una rodilla y un tobillo. Madrugamos cada día más que el anterior para perdernos por el Angkor Wat, en Camboya, y después de tantos kilómetros buscándolas, se dieron el clima y el lugar perfectos para descansar en las playas deTailandia.

Relajados como estábamos, tuvimos que correr a Malasia, pues había surgido un road trip de amigos por Australia. Llegó la difícil decisión de abandonar el plan original y subirnos a un avión de bajo coste por el que pagamos 16 veces menos que en el carguero en que pensábamos montarnos. No nos arrepentimos de la decisión, que nos llevó a meternos seis en una furgoneta de cinco plazas a la que llamamos la Wombat y recorrimos todo la costa este de Australia y parte de la franja sur.

Entonces nos cancelaron un vuelo a Singapurque nos iba a devolver al continente. Percibimos una señal que nos hizo volar a Nueva Zelanda.Allí trabajamos a cambio de alojamiento y comida, cuidando caballos, pintando porches, sirviendo mesas, limpiando cristales y canalones… También hubo tiempo de recorrer en furgoneta las dos preciosas islas kiwis, lugar de ensueño en el que más meses pasamos.

Pensamos en mantener fiel el rumbo y seguir dando la vuelta persiguiendo el Este. Pasamos por Argentina y Uruguay, sintiéndonos como en casa, después de meses sin ver a nadie por la calle después de las nueve, entre personas que hablan a gritos y cenan a las once de la noche.

Recorrimos Perú, Ecuador y Colombiaalternando aventuras y paisajes que cortaban la respiración con largos viajes en autobús. Ya tergiversada por completo la idea que nos lanzó a la carretera, otro avión nos devolvió a casa un año después. Con la información que recopilamos de las infinitas maneras que existen por ahí de vivir la vida, ahora nos hemos puesto a buscar la nuestra.

02 Turista sí, pero con cabeza

Distingue entre estafa y picaresca: plántate ante la primera y resígnate ante la segunda.

03 Contar para dormir

La tercera clase de los trenes tiene truco aritmético, y no solo por lo que te ahorras al compartir vagón con 50 personas. Las literas más cómodas están abajo, y conviene saber al comprarlas en la estación que tienen números impares; son más amplias que las superiores, donde no se cabe erguido. Mejor aún si llevan los números del 7 al 31, más alejadas de los baños y de los espacios entre vagones, refugio de fumadores y paseantes insomnes.

04 Me pido la litera de arriba

En los hostales, los mejores colchones, los menos usados, se quedan en las literas superiores, ya que lo normal es ocupar y sentarse en las de abajo.

05 Sabroso, sabroso

Lo suculento lo prueba cualquiera. Pero también hay lenguas de pato pequinés, saltamontes fritos camboyanos, semen de pez globo japonés, pétalos de rosa en tempura, sopa de perro coreana, hormigas culonas colombianas… Venga, sin muecas.

06 Los imprescindibles

Lo que te llevas ahí fuera, por ejemplo la mochila o el bolso de mano, se convierte en parte de ti. No puedes dejarlo atrás si se rompe. Ahí entran las bridas, que te apañan desde el asa de la mochila hasta la correa del reloj, y el pegamento de contacto, que puede con todo. No olvides las toallitas, la navaja multiusos, el esparadrapo y los chupachús; no hay un solo niño del planeta al que no se le iluminen los ojos si le das uno.

07 ¿Me lo llevo?

Con mapa y guía tienes más claro adónde ir y qué ver. Cuando los guardas, acabas entre dentistas callejeros o en plazas de pueblos donde se corre la voz para que los demás se acerquen a ver al forastero. Alternar parece razonable.

08 ¿Qué me pongo?

Deja un hueco para comprarte ropa en los mercadillos de Asia. Encontrarás lo que sea que necesites por una parte ínfima de lo que pagarías en tu casa, y cuesta menos deshacerte de ello si ya no lo necesitas.

09 Por si acaso

Un seguro de viaje de cobertura mundial es caro y puede que no lo uses. Pero puede ocurrir, porque ocurre, que te abras una rodilla en Laos y el hospital más cercano se encuentre a cinco horas por carretera. O que te hagas una brecha en la barbilla en Nueva Zelanda y sin él cada punto de sutura se cobre a precio de cirugía estética. Anda, mejor hazte un seguro.

Tramo de la muralla china de Jiankou. / AGE

10 Pero no te pases

Cuidado cuando el contacto del seguro solo quiere sacar dinero a tu compañía, mandando para ti una furgoneta de 15 plazas último modelo cuando tu rodilla iría igual de cómoda en un tuc-tuc. Aún hay un corredor de seguros de Laos que nos busca para cobrarse unas muletas de madera de cortesía que donamos al irnos.

11 El picante no conoce matices

Suele ser cierta la regla de que cuanto más color rojo hay en el plato, más picará en la boca. Hay regiones en China en las que pedirlo “poco picante” es sinónimo del peor ardor de estómago de tu vida.

12 Levanta la vista de la pantalla

No soltar la tableta en las zonas comunes de los hostales, apenas hablar, fiarse más de cualquier opinión de Internet que de quien se sienta al lado… Es un prototipo de viajero frecuente. Mantén un término medio; ir con un ordenador portátil es útil para llamar a los tuyos, reservar alojamiento, mantener un blog… pero no consumas más tiempo del necesario mirando a una pantalla. Miremos alrededor.

El templo de Ta Prohm, en Angkor (Camboya). / JUAN CARLOS MUÑOZ

13 Posados forzados

Es improbable que consigas zafarte si uno de esos chinos tan curiosos te pone en su punto de mira y quiere tomarse la enésima foto contigo. Sonríe, aunque no tengas la menor idea de dónde acabará tu careto.

14 Hola, adiós, gracias, por favor

El trato recibido por los locales cambia radicalmente si sabes pronunciar cuatro palabras en su idioma. Esa demostración de interés en su cultura y de esfuerzo por integrarte se valora. Pero más allá, por más que creamos que con lógica y tiempo somos capaces de hacernos entender, conviene escribir en un papel el lugar al que quieres ir, el lugar donde te hospedas o lo que estás buscando. Tiene algo de mágico además escribir en cirílico, mandarín o vietnamita.

15 Medicinas

Puede ser que los mejores antibióticos del hospital en el que te curan sean los que llevas contigo. Un buen cóctel resuelve problemas, puede dejar boquiabiertos a los médicos de algunos países (“¡Una caja de amoxicilina… y entera!”) y, si tienes la suerte de no usarlos, los puedes donar.

16 Cuenta preventiva

No viajamos para borrar spams en cirílico o cantonés, y es lo que ocurrirá si te identificas con tu dirección de correo usual. Crear un par de cuentas de correo electrónico para registros varios en alojamientos o conectarse a redes wifi gratuitas lo soluciona.

Entrada del Dongdaemun Market en Seúl (Corea del Sur). / LUCAS VALLECILLOS

17 ¿De comer?

Más vale que disfrutes del arroz, porque en medio mundo toca comerlo dos días y medio de cada tres; si no es la base, es la guarnición de cualquier plato.

18 Proporción y sentido común

Por norma se debe regatear por todo, pero sin olvidar que para ti un euro al cambio no es nada y para el que está enfrente puede suponer una gran diferencia.

19 Consulta y disfruta

Preguntar una dirección a un coreano o japonés es como desentenderse. Si no sabe cómo se llega, le preguntará a otro viandante. Si este tampoco, se lo preguntarán a un tercero. Todos creando grupo hasta que alguien resuelva la duda que, a estas alturas, igual resolviste tú solo.

20 Suelta lastre

Para descargar peso de tu espalda están los paquetes a casa. Es importante recalcar en la oficina de correos que quieres que vayan by surface o by land. Sale mucho más barato de lo que costaría por avión. Tus cosas viajarán barco a barco y camión a camión hasta llegar incluso más tarde que tú.

21 Aerolíneas desconocidas

Estés donde estés, si quieres comprar un billete de avión, no olvides echarle un ojo a las aerolíneas chinas. No siempre aparecen en los buscadores habituales, pero tienen muy buenas tarifas entre países que no pensarías, como de Australia a Nueva Zelanda.

22 Fronteras

Cuanto más remoto es un puesto fronterizo, menos transitado y más sencillo es el trámite. Como La Balsa, entre Perú y Ecuador, donde los niños juegan de un lado al otro del puente mientras tú esperas a que el policía que tiene que sellarte el pasaporte se despierte de la siesta. Nunca lo habrás visto todo en cuanto a controles transfronterizos: a la luz de las velas, entre gallinas, con prohibiciones de portar camisetas de Bob Marley o introducir carne.

Turistas lanzándose a bucear en la Gran Barrera de Coral de Australia. / NICK SERVIAN

23 Alguna trampa

Hombre, tampoco te vas a comprar un carné de conducir estadounidense o un DNI español falso en los puestecillos de Bangkok. Pero puedes arrepentirte de no hacerte con un más que creíble carné de estudiante que te granjee descuentos para el resto del viaje.

24 Para elegir el camino propio

Si se planea pasar un par de meses en las Antípodas, es una inversión inteligente comprarse una furgoneta destartalada de segunda mano en la que descubrir el país a tu aire y poder dormir en las innumerables zonas de acampada gratuitas. Acaba resultando mucho más barato que alquilar, pues mientras no la descoyuntes es relativamente fácil venderla antes de irte.

25 Mecido a la bartola

Si el clima es tropical, cambia el saco de dormir por una hamaca. En el sureste asiático y en Indonesia encontrarás muchos lugares donde colgarla y mecerte al aire libre. Pasarás menos calor y a los bichos andantes les costará más encontrar el camino hacia tu cara.

26 Paciencia rodada

Recuerda: los horarios de autobús son un invento occidental. El coche solo se pondrá en marcha cuando las plazas se llenen. Y llenarse significa hasta los topes. Así que atrinchérate en tu asiento y ponte cómodo.

27 Cambio de hábitos

En general, olvídate de trono y cisterna. Es mucho más común un agujero en el suelo donde vaciar cubos de agua.

28 Viajes transfronterizos

Si vas en furgoneta de Tailandia a Camboya y, poco antes de la frontera, te dicen que el restaurante donde te han soltado a comer un pad thai es el consulado camboyano, no te lo creas. En la mayoría de fronteras por tierra puedes ir tú mismo a tramitar el visado; no pagues a intermediarios listillos, por mucho que te amenacen con que la furgoneta no esperará.

29 Fotos de nubes

Subir las fotografías a un servicio de alojamiento en la nube cada vez que haya ocasión te ahorrará el Disgusto. Perder las fotos es peor que perder el pasaporte.

Valle en Leymebamba, en Chachapoyas (Perú). /AMAR GROVER

30 ¿Qué será?

Tener claro cuál es la cadena del inodoro y cuál es la llamada de emergencia evita situaciones vergonzosas. No infravalores la tecnología sanitaria de coreanos y japoneses; ese baño podría tener un cociente intelectual más alto que el tuyo.

31 Nuevas habilidades

Cercenar con soplete la cola a miles de corderos para prevenir enfermedades al tiempo que capas a los machos, llenar carretillas y carretillas con cagadas de caballo, cultivar un campo de lavanda o pintarle la cocina a una madre soltera; son algunos de los conocimientos que adquirirás trabajando a cambio de alojamiento y comida. Y sí, hemos dicho miles de corderos. Unas 4.200 colas.

32 Rutas alternativas

Que no te mientan: se puede ir a Machu Picchu sin coger el tren privado de titularidad británica, que, aparte de ser carísimo, hace temblar las montañas milenarias. Aunque la otra opción conlleve jugarte la vida por caminos de tierra flanqueados por barrancos a ras de ventanilla.

33 Semáforos de adorno

En China, el muñeco en verde no implica que los peatones puedan cruzar la calle tranquilamente. A no ser que un policía se ponga a dirigir el tráfico, los coches seguirán saltándose el semáforo en rojo. Atento a los pitidos, son sus intermitentes.

34 Relativizar

En Ecuador, la anciana que se encarame la última a la chiva será la que más se queje del sobrepeso cuando el eje de la dirección reviente por exceso de carga a 10 metros de un barranco. “Ya te lo dije, Melisandra, había gente de más…”.

35 Como en casa

Nunca te olvides en tu equipaje de las zapatillas de andar por casa. Esenciales para sentirse cómodo en lugares ajenos.

36 ¿Qué añoras más de tu país?

Supone todo un ejercicio sociológico preguntárselo a otros viajeros. Si está en tu mano proporcionárselo, te ganarás a un amigo de por vida. Por ejemplo, los finlandeses se mueren por ir a una sauna; los franceses, por comer un pedazo de queso decente, y los australianos, por sus chocolatinas Tim Tam.

37 Recuerdos al peso

Si encuentras algún objeto que te enamore, cómpralo. Por mucho que pese, ocupe o desfigure tu macuto la figurita, piedra, tapiz o instrumento musical… Por mucho que lo odies cada vez que abras la mochila, es peor lamentarse de no llevarlo.

38 No pidas lo imposible

El estado natural de la cerveza servida en muchos sitios es del tiempo y por litros. Si te la sirven así es porque es así; no seas ingenuo y pidas una fría.

Una chica en Tokio vestida a lo cosplay. / F. GUIZIOU

39 Cuestión de gustos

Por lo que cuesta una noche de hostal en habitaciones de 16 camas en Sidney se puede vivir en una cabaña a pie de playa paradisíaca en Tailandia durante más de una semana. Cuando encuentres uno de esos lugares, para el reloj, olvida el plan de viaje y quédate todo el tiempo que puedas. Mejor no ir a todo y conocer a fondo un poco.

40 De puño y letra

No hay comparación cibernética posible: metes el cartón en una ranura y aparece en el buzón de tu casa. Las postales son una colección inimitable, solo superada por una baraja hecha a base de naipes que encuentres tirados por el suelo del mundo.

41 Brindar es universal

Nunca infravalores el poder etílico de lo que te ofrezcan: el mundo está lleno de brebajes diabólicos.

42 Que cualquiera sirva

Se hablan muchos idiomas por el mundo, pero uno universal es el de las comisiones en los cajeros automáticos. Hay un par de tarjetas de débito que permiten sacar dinero unas cuantas veces al mes en cualquier lugar sin pagar ese extra.

43 Mimetízate

Mujeres, aunque haga un calor que derrita el asfalto, no olvidéis un pañuelo para cubrir los hombros y el escote; evitará que te planten una túnica verde fosforito de tacto muy grimoso para entrar en los templos budistas e hindúes.

44 Llega de día

Porque llegar de noche al destino siempre es una mala opción. Todo parece más peligroso, tus opciones se limitan y puedes acabar en un taxi con una pegatina gigante de Pokémon conducido por un adolescente. Puedes tener suerte una vez, pero procura no jugártela.

45 Todo un ‘hit’

Sí, Julio Iglesias aún se escucha en los lugares más insospechados del planeta.

46 Recorrido literario

El libro electrónico es perfecto si vas a viajar una temporada. Soluciona innumerables ratos muertos y permite leer a autores de cada país mientras estás ahí.

47 Diferentes costumbres

No se puede dar nada por supuesto. Hay gente en biquini en su casa de San Petersburgo cuando fuera la temperatura es de -20° C; en Tailandia no se arrugan los billetes, porque en ellos está la imagen del rey y se considera una falta de respeto.

48 Sitio al fondo

De todo el universo, tus exiguas pertenencias tienen un lugar asignado dentro de tu mochila. Mantenerlas en el mismo bolsillo evita perderlas. Incauto porque te robaron puede, pero nunca desorganizado.

49 Adáptate

Si donde comes se venera a los monos, mejor venera a los monos.

50 ¿Qué hago?

No te desesperes, todo se arregla. La única manera que teníamos de salir de Vladivostok era tomar un barco. Nunca zarpó. Y si expira el visado serás persona non grata en Rusia por el resto de tus días. Pero preguntando te enteras de que al día siguiente se bota un nuevo barco coreano. Los exabruptos rusos se convierten en reverencias asiáticas, se celebra una fiesta de inauguración y pagas la mitad por ser el primero. Lo inesperado siempre llega, sobre todo de viaje.

 

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