LAS ALAS………..

21 Feb

Las Alas del Intento

“No necesitamos que nadie nos enseñe brujería, porque en realidad no hay nada que enseñar. Lo que necesitamos es un maestro que nos convenza de que existe un poder incalculable al alcance de la mano, escondido dentro de nuestro ser, y que podemos alcanzarlo. Una vez que lo alcancemos, empezamos a ver, es decir, a percibir algo más, no como una cosa de la imaginación, sino como algo real y concreto. Y después comenzamos a saber de manera directa, sin tener que usar palabras… Es una percepción acrecentada, un conocimiento silencioso…”

Don Juan Matus


En el universo hay una fuerza inconmensurable e indescriptible que nos hace percibir y que los brujos llaman intento, con la cual absolutamente todo cuanto existe está enlazado mediante un vínculo de conexión. La brujería de don Juan podría definirse como el proceso de limpiar, desempolvar nuestro vínculo con el intento.
Carlos Castaneda nos introduce al enigma del espíritu que es la maestría del intento.

En Relación con las Metas

Es casi imposible definir el intento. Es una fuerza abstracta del universo que lo guía todo. Los seres humanos somos maestros en manipular el intento. El intento es el lado activo del infinito y sobre sus alas podemos navegar y adentrarnos en el mar oscuro de la conciencia.
Movernos sobre las alas del intento quiere decir tomar decisiones sin ninguna duda y sin remordimiento. Según los chamanes del México antiguo los seres humanos no toman decisiones sino que llevan a cabo las decisiones que la sociedad ha tomado por ellos.
“La auto confianza del guerrero no es la auto confianza del hombre corriente. El hombre corriente busca aprobación en los ojos del que lo mira y llama a esto auto confianza. El guerrero busca impecabilidad a sus propios ojos y llama a esto humildad. El hombre corriente está atado a sus semejantes, mientras el guerrero solo está atado al infinito”.
La atención da energía y la intención transforma. Cualquier cosa a la que prestemos atención crecerá con más fuerza en nuestra vida. Cualquier cosa a la que dejemos de prestar atención, se marchitará, se desintegrará y desaparecerá. Por otra parte, la intención estimula la transformación de la energía y de la información. La intención organiza su propia realización.

El acto de dirigir la intención sobre el objeto de la atención desencadenará una infinidad de sucesos espacio-temporales orientados a producir el resultado buscado. Esto se debe a que la intención, dirigida sobre el campo fértil de la atención, tiene un infinito poder organizador, lo que significa poder para organizar una infinidad de sucesos espacio-temporales, todos al mismo tiempo.

La intención es el verdadero poder detrás del deseo. La sola intención es muy poderosa, porque es deseo sin apego al resultado. El solo deseo es débil, porque en la mayoría de los casos es atención con apego.

La intención combinada con el desapego lleva a una consciencia del momento presente centrada en la vida. Y cuando la acción se realiza teniendo consciencia del momento presente, su eficacia es máxima. La intención mira hacia el futuro, pero la atención está en el presente. Mientras la atención esté en el presente, la intención hacia el futuro se cumplirá porque el futuro se crea en el presente. Aceptemos el presente y proyectemos el futuro. El futuro es algo que siempre podremos crear por medio de la intención desapegada.

El pasado es recuerdo, memoria; el futuro es expectación; el presente es consciencia. El tiempo es el movimiento del pensamiento. Tanto el pasado como el futuro nacen en la imaginación; sólo el presente, que es consciencia, es real y es eterno. Es la potencialidad para el mundo del espacio y del tiempo, la materia y la energía. Cuando nos liberamos de la carga del pasado, la acción en el presente se convierte en suelo fértil para la creación del futuro.

La intención, apoyada en esta libertad indiferente del presente, actúa como catalizador para la mezcla correcta de materia, energía y sucesos espacio-temporales para crear cualquier cosa que deseemos.

La intención focalizada es la atención que no se aparta de su propósito. Tener una intención focalizada significa mantener nuestra atención en el resultado que perseguimos, con un propósito tan inflexible que impida completamente que cualquier obstáculo consuma o disipe la concentración de nuestra atención. Se eliminan de la consciencia todos los obstáculos, de manera total y completa. Así podemos mantener una serenidad inconmovible, a la vez que mantenemos con pasión intensa el compromiso con nuestro objetivo. Este es, simultáneamente, el poder de la consciencia sin apego y la intención focalizada.

Aprendamos a aprovechar el poder de la intención, y podremos crear cualquier cosa que deseemos. Al seguir los cinco pasos para poner en práctica la Ley de la Intención y el Deseo, la intención generará su propio poder:

1.- Entremos en el espacio de la consciencia pura. Esto significa ubicarnos en medio de ese espacio silencioso que hay entre los pensamientos, entrar en el silencio, en ese nivel de sólo ser que es nuestro estado esencial.

2.- Una vez establecidos en ese estado de sólo ser, liberemos nuestras intenciones y nuestros deseos. Cuando uno está realmente en ese espacio, no hay pensamiento, no hay intención; pero cuando se sale de él – en esa unión entre el espacio silencioso y un pensamiento – es posible introducir la intención. Si tenemos una serie de metas, escribámoslas y concentremos nuestra intención en ellas antes de entrar en el espacio silencioso. Debemos entrar en el espacio silencioso con una intención, y así ella ya estará allí como una tenue llama vacilante en nuestra consciencia. Liberar las intenciones y los deseos en este espacio significa sembrarlos en el suelo fértil de la potencialidad pura y esperar que florezcan en el momento propicio. No es conveniente desenterrar las semillas de los deseos para ver si están creciendo, o aferrarse rígidamente a la manera como deberán desarrollarse. Lo único que hay que hacer es dejarlas libres.

3.- Permanezcamos en el estado de auto-referencia. Esto significa permanecer establecidos en la consciencia de nuestro verdadero yo, nuestro espíritu, nuestra conexión con el campo de la potencialidad pura. También significa no vernos a nosotros mismos a través de los ojos del mundo, o dejarnos influir por las opiniones o críticas de los demás. Una buena manera de mantener el estado de auto-referencia es no divulgar nuestros deseos; no compartirlos con nadie, a menos que la otra persona tenga exactamente los mismos deseos que nosotros y entre los dos exista una unión fuerte.

4.- Renunciemos a nuestro apego al resultado. Esto significa renunciar a nuestro rígido interés por un resultado específico y vivir en la sabiduría de la incertidumbre. Significa disfrutar cada momento de la jornada de la vida, aunque desconozcamos el desenlace.

5.- Dejemos que el universo se encargue de los detalles. Nuestras intenciones y nuestros deseos, una vez liberados en el espacio silencioso, tienen un infinito poder organizador. Confiemos en que ese infinito poder de la intención orquestará todos los detalles por nosotros.

Recordemos que nuestra verdadera naturaleza es el espíritu puro. Llevemos la consciencia de este espíritu a donde quiera que vayamos, liberemos suavemente nuestros deseos, y el universo manejará los detalles por nosotros.

Mi Talento Único

Es nuestra capacidad más importante, la que nos hace más valiosos. La usamos para nuestro crecimiento personal y para ayudar a los otros a crecer. Cuando estamos desarrollando esta actividad, perdemos la noción del tiempo. La expresión de este talento único nos introduce en un estado de consciencia atemporal.

Como Aplicar la Ley de la Intención y del Deseo:

l.- Haré una lista de mis deseos, y la llevaré a donde quiera que vaya. Miraré la lista antes de entrar en mi silencio y mi meditación. La miraré antes de dormir por la noche. La miraré al despertar en la mañana.

2.- Liberaré esta lista de mis deseos y la entregaré al seno de la creación, confiando en que cuando parezca que las cosas no están saliendo bien, hay una razón, y es que el plan cósmico tiene para mí unos designios mucho más importantes que los que yo he concebido.

3.- Recordaré practicar la consciencia del momento presente en todos mis actos. No permitiré que los obstáculos consuman o disipen la concentración de mi atención en el momento presente. Aceptaré el presente tal como es, y proyectaré el futuro a través de mis intenciones y mis deseos más profundos y queridos.

Los requisitos del intento

Don Juan dice que lo único que hizo con Castaneda fue que éste destruyera su imagen de sí mismo; esa es la única ayuda real que Castaneda recibió de Don Juan; si acaso, enseñarle que el mundo es algo más que lo que está ahí enfrente, y que el hombre posee inconmensurables poderes que no desarrolla. La brujería no es cuestión de palabras e ideas, es cuestión de actos y percepciones de energía.
Lo que requiere un aprendiz es tan sólo una mínima oportunidad de llegar a tener consciencia del espíritu; consciencia de que el mundo es un todo de energía y que el hombre es un “huevo luminoso” con un delicado capullo que contiene una mínima parte de la energía que hay afuera; que el hombre percibe “el mundo” a partir de que alinea la energía de afuera con la interior y que a eso se le llama “el punto de encaje”; que la importancia personal requiere un gasto extremo de energía para fijar el punto de encaje en un lugar determinado del capullo y que si reduce la importancia personal puede liberar energía, y que con esa energía liberada puede mover el punto de encaje y que a eso se le llama “intento”, y que el intento es hacer que los comandos del Águila puedan dirigirse con intención propia; y que al hacer esto se crea un vínculo con el espíritu que puede lanzar al guerrero a la tercera atención, a consumirse en el fuego interno, a recibir el “don del Águila”, a la libertad total, a la consciencia total; que para cada uno de estos niveles los nuevos videntes toltecas han elaborado, a partir de los conocimientos milenarios de los antiguos videntes toltecas, una estrategia que llamaron “el camino del guerrero” que, a su vez, tiene diversas técnicas, pero que la mayoría tratan por diversos medios de liberar la imagen que tiene el aprendiz de sí mismo y que no es otra cosa que mover el punto de encaje.
La Toltequidad es un viaje de retorno al espíritu, a lo abstracto, al conocimiento silencioso. La humanidad hace mucho tiempo tenía su centro en lo abstracto y el guerrero debe luchar inflexiblemente para regresar a él. Los guerreros y los hombres comunes no necesitan maestros, guías o ayudas. Todo empieza en ellos, está en ellos y termina en ellos. Lo importante es que el individuo esté consciente de sus posibilidades, que posea una disciplina férrea, que mantenga un esfuerzo sostenido y un intento inflexible. Su campo de batalla está en el mundo cotidiano y el enemigo a vencer es él mismo.
(Nuestros abuelos toltecas lo decían poéticamente a través de la lucha que debían entablar los guerreros tigres y águilas en la guerra florida, para hacer “florecer su corazón”. Estos hombres de aquellas épocas se llamaban a sí mismos “la hermandad del Sol” o “la hermandad blanca”. Eran los sostenedores espirituales del quinto Sol, los alimentadores del Águila-Sol, con su sacrificio espiritual.)
La imagen que tiene el hombre de sí mismo es lo que lo ha alejado de lo abstracto, del espíritu. El mundo de la imagen de sí mismo es el mundo de la mente, por cierto muy frágil. El mundo de la mente se sostiene por unas cuantas ideas claves que le sirven de orden básico y son ideas aceptadas tanto por el conocimiento silencioso como por la razón.
Cuando esas ideas fracasan, el orden básico se derrumba, dejando de operar.
Una de esas ideas claves es que somos un bloque sólido, que somos inmutables. La mente puede aceptar que nuestra conducta pueda cambiar, que nuestra forma de pensar y actuar también cambien; pero la idea de que podamos cambiar nuestro aspecto físico hasta llegar a parecer otra persona, no forma parte del orden básico de nuestra propia imagen. Cuando el guerrero tolteca altera o interrumpe este orden básico, el mundo de la razón se desploma.
Los seres humanos somos infinitamente más complejos y misteriosos -así como el mundo que nos rodea- que la más desarrollada fantasía que se pueda concebir. El problema de ser racional enfrenta muchas desventajas; en principio, porque el mismo hombre moderno no usa su racionalidad en toda su dimensión; bástenos ver el caótico mundo contemporáneo en el que vivimos, que dista mucho de llevarse en forma racional. Y, por otra parte, nuestra razón es muy limitada frente al inconmensurable misterio de la vida y del mundo. El hombre debería ser más humilde con su razón y usarla en forma más eficaz. La razón es muy frágil y limitada. Don Juan sostiene que la razón es un barniz, un baño de oro muy tenue sobre el hombre que, si se rasca levemente, se encontrará a un brujo.

Don Juan enseñaba una forma de romper el condicionamiento psicológico de la clasificación cognitiva, que nos mantiene aislados de nuestro origen. El mundo, tal como lo percibimos fue formado a priori, fue dado a nosotros.
La cosa más importante que Don Juan decía es que toda nuestra energía está comprometida en defender nuestro yo, todo nuestro esfuerzo se va en esto.
Estamos involucrados en defender nuestro concepto de yo-mismo desde hace tanto tiempo que ya no recordamos que un día empezamos a actuar así.
Es hora de que empecemos a averiguar por nosotros mismos. Empiecen a recapitular sus vidas, cualquier acción, cualquier evento, pera encontrar la “bisagra” que representa nuestra vida; nuestra bisagra es la forma en que nos relacionamos con la gente.
Cuando empecé a recapitular encontré que me relacionaba con el mundo como un bebé. Mi vida por entero no era otra cosa que una repetición incesante de este hecho. Don Juan me hizo recapitular mi vida y vi como la había desperdiciado defendiendo esa postura; fue un darse cuenta horrible, ya que todo lo que yo quería era encontrar a alguien que escuchara mi triste historia y me compadeciera.
Estas ideas de la importancia personal nos ciegan tanto que no podemos ver nada más; pero es posible sacar esas ideas de nosotros mismos.
Otra manera de permanecer ciegos, es pensar que la plenitud llegará cuando encontremos un compañero/a; podemos estar incluso casados y todavía seguiremos buscando algo que colme nuestras necesidades: “ella es sólo mi esposa”.
Nosotros, los seres humanos, no queremos dar. Somos increíblemente egoístas, sólo queremos recibir. Los guerreros, videntes, naguales, aman sin preguntar, en este mundo o más allá, a cambio de nada. Nosotros no percibimos la importancia personal que gobierna nuestra existencia, si lo hiciéramos no trataríamos a nuestros cuerpos como lo hacemos. La idea del yo no es nuestra, es hora que nos deshagamos de ella. Don Juan nos dio una serie de premisas para que empecemos a ver qué nos ha ocurrido, que nos han hecho, no como una comparación, pero si como una investigación.
Una vez trabajé para un psiquiatra como asistente de investigación transcribiendo historiales de cintas. Él tenía unas tres mil. Cuando las escuché descubrí que todas eran yo, sus historias eran mis historias. Don Juan solía preguntarme cuál era mi peculiaridad para sentirme único. No había nada único en mí, había tres mil personas diferentes en esas cintas y todas ellas eran yo. La comprensión fue brutal para mí.
No hay nada único, pero sí hay algo mágico en nosotros, todos vamos a morir. Esto nos está destruyendo, ¿por qué adherirnos a este absurdo orden social que sólo nos guía a la destrucción? Afecto, amor, son una necesidad.
Si examinamos el orden social a través de nosotros mismos, veremos que no nos conduce a ningún lugar; observen el orden social no como una comparación pero sí como un examen.
Una comprensión total y veremos que el orden social no tiene significado ni finalidad. ¿Tiene realmente valor el dinero u otras cosas? ¿O es el imperativo biológico?
Recapitular es el camino para atacar a la importancia personal. Necesitamos la energía que nos provee un examen sin grietas, de nuestra liberada “mierda de caballo”, nuestra importancia personal.
¿Drogas recreativas, éxtasis de San Pedro?, (planta alucinógena), esto no tiene ningún significado, el dopaje nos hace incapaces de soportar la presión. Don Juan usó plantas para curar y entrenar mi atención porque yo no tenía una pizca de ella.
En lugar de usar drogas para encontrar lo mágico de la vida, hay algo mejor: autodisciplina; es la única salida del orden social. Con autodisciplina podemos hacer maravillas.
El guerrero que es consciente de su muerte, es consciente de la trampa del orden social, y de la trampa de la importancia personal y la razón, y sólo quiere la libertad. La libertad es un salto a lo inconcebible.
La autodisciplina no es un concepto del catolicismo, es un fluido y libre gozo que viene de veinticinco horas de conciencia al día.
Estos son los modelos básicos de responsabilidad para un guerrero: no hacer preguntas estúpidas, no decir que no entiende o no preguntar por qué, no hay explicación racional. Si quieren conocer, tienen que probarlo, experimentarlo.

1.- Acepten la responsabilidad de que van a morir, y que la muerte no es negociable: todo lo que vive muere. Grábense esta idea y asuman la responsabilidad de que van a morir. Decirlo en voz alta es la fuerza primordial que obedece nuestro llamado y que nunca usamos. Díganlo en voz alta: “¡Quiero la responsabilidad de que voy a morir!” Esto debe ser dicho en voz alta, no puede ser pensado; el poder no es un lector mental.
Conforme progresen habrá un ajuste. Hagan que sus palabras sean finales. Un guerrero tiene la consistencia de cumplir su palabra. Comprométanse a hacer algo por una vez en sus vidas aunque eso suponga su muerte. Un guerrero muere por su palabra.
Decir algo en voz alta es misterioso y mágico, pero muy sutil; el grito alto y claro de nuestro intento es el secreto de los secretos. Háganlo.
Busquen en sitios desconocidos, no lo hagan débilmente. Asuman la responsabilidad de permanecer frente a lo ilimitado. El intento no responde a súplicas, si le suplican, los meará encima.
No importa, sólo con la primera premisa pueden tener una experiencia estupenda. Nunca hemos sido capaces de explicar con palabras solamente. Debemos demandar el término índice. Nosotros cargamos el mundo con nosotros; la respuesta debe ser construida y debemos aceptarla. Un guerrero debe parar justo aquí.

2.- La cosa más importante para un guerrero es expresar la responsabilidad de percibir. No tenemos objetivos, nada que esperar salvo la senilidad.
Todo es posible, somos verdaderos magos. Vayan al nivel más bajo y formulen el mundo que hay ahí. En lo más bajo está la muerte.
Soy un ser humano, por lo tanto soy sublime. Expresen el intento de ser algo más para curarse a ustedes mismos.
Cuando yo estaba enfermo simplemente salté. Hice lo que Don Juan me dijo, la enfermedad es simplemente una indulgencia, y yo amaba mi sufrimiento.
Cambiamos de canal expresando nuestro intento, entonces viene el manto de confianza.
La timidez y la rigidez son nuestros enemigos, no es razonable creer que las alas son el único camino para volar; hay otras opciones, búsquenlas, pregúntenle al ser que va a morir, pregúntenle al espejo, algo sucederá.

3.- La tercera premisa para un guerrero es el endeudamiento, ¿por qué ahora estoy endeudado con esto? Tienen que ser responsables de lo que se les ha dado, deben adquirir un nuevo equipo.
Al adquirir una nueva enseñanza somos responsables de eso, estamos endeudados para el resto de nuestras vidas, sólo algo fuera de nosotros puede cancelarlo. Somos responsables de ver qué nos sustenta, en pago nos volvemos libres; si lo rechazamos nos veremos enredados en esto.
Un ser que se va a morir asume las responsabilidades, sin esas responsabilidades, sólo somos egomaníacos.

Lo digo como testigo, he estado allí. He visto cosas increíbles. Son como lágrimas en la lluvia.

Alas

 

Alas, todos pedimos alas; pero ninguno
sabe arrojar el lastre en el tiempo oportuno…
A todos nos aqueja un ímpetu de vuelo,
una atracción de espacio, una obsesión de cielo;
tendemos nuestras manos codiciosas de lumbre
a la divina llama de la olímpica cumbre;
mas al hacer impulsos de volar, nos aferra
el misterioso lazo que nos ata a la tierra…
Un amor, un recuerdo, un dolor es bastante
para apagar las ansias de la pasión errante…
¡Oh, la cruz afrentosa, los efectos humanos!…
¿Cuándo desclavaremos nuestros pies, nuestras manos?
¿Cuándo sacudiremos la pesadumbre infecta?
¿Cuándo revestiremos la desnudez perfecta
de nuestro propio espíritu? ¿Cuándo daremos con
la ruta que nos marque nuestra liberación? …
!Y pensar que no es fuerza desandar el camino¡ …
Que sea cada cosa el escalón divino
que nos preste su apoyo para dar aquel salto
de todo lo que es hondo a todo lo que es alto;
sólo que es necesario esquivar, primero,
todo lo que es inestable, lo que es perecedero,
para tomar lo eterno, lo que no se consume,
el alma de la piedra y el alma del perfume,
hasta lograr, por último que vaya confundida
con nuestras propias almas el alma de la vida…
Alas, todos pedimos alas; pero ninguno
sabe arrojar el lastre en el tiempo oportuno…
¡Oh, la cruz afrentosa, los afectos humanos!
¿Cuándo desclavaremos nuestros pies, nuestras manos?

Poema de Enrique González Martínez

 

Las alas son para volar

..Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:

– Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, me parece que sería penoso que te limitaras a caminar, teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.

– Pero yo no sé volar – contestó el hijo.

– Es verdad… – dijo el padre y caminando lo llevó hasta el borde del abismo en la montaña.

– Ves, hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar vas a pararte aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y extendiendo las alas, volarás.

El hijo dudó:
– ¿Y si me caigo?

– Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento – contestó el padre.

El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida. Los más pequeños de mente le dijeron:

– ¿Estás loco? ¿Para qué? Tu viejo está medio zafado… ¿Qué vas a buscar volando? ¿Por qué no te dejas de pavadas? ¿Quién necesita volar?

Los más amigos le aconsejaron:

– ¿Y si fuera cierto? ¿No será peligroso? ¿Por qué no empiezas despacio? Prueba tirarte desde una escalera o desde la copa de un árbol, pero… ¿desde la cima?

El joven escuchó el consejo de quienes lo querían. Subió a la copa de un árbol y, con coraje, saltó… Desplegó las alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas pero igual se precipitó a tierra…

Con un gran chichón en la frente, se cruzó con su padre:

– ¡Me mentiste! No puedo volar. Probé y ¡mira el golpe que me di! No soy como tú. Mis alas sólo son de adorno.

– Hijo mío – dijo el padre – Para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como para tirarse en un paracaídas, necesitas cierta altura antes de saltar.

Para volar hay que empezar corriendo riesgos.

Si no quieres, quizás lo mejor sea resignarse y seguir caminando para siempre.

Por Jorge Bucay

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: