26 Ene

La clase política al servicio de las farmacéuticas: el caso del Bio-Bac

 

¿Qué pasó realmente con el Bio-Bac? 


Los medios de comunicación nos anunciaron la detención de una peligrosa banda que se dedicaba a comercializar un fármaco-estafa, el Bio-Bac. Los mafiosos tenían en su poder armas, dinero y cápsulas. ¡Por fín podríamos dormir tranquilos! Los enfermos, sin embargo, se lo tomaron muy mal, y exigieron que se les siguiera suministrando el susodicho fármaco, alegando que su salud mejoraba con él. Poco a poco se iba sabiendo la verdad: ni eran mafiosos ni estaban armados y encima el Bio-Bac había sido recetado durante diez años por la Seguridad Social. Algo huele mal en esta historia.

Yo, como Ud. seguramente, sabía muy poco del Bio-Bac, porque lo que de él había oído me sonaba a cosa chapucera, médicamente hablando, que se había utilizado para engañar a gente cándida, hacer negocio y estafar a la sociedad. En principio quedaba ahí la cosa y, como tal, la registraba en mi mente. Pero hubo una circunstancia que me hizo salir de mi superficial conocimiento. Un doctor amigo mío me cuenta el trance que supuso para él que un grupo de siete guardias civiles irrumpieran un día, de improviso, en su clínica y, sin explicaciones, lo declararan detenido y se lo llevaran a la cárcel. Era uno de los 23 apresados en octubre del año 2003 en la llamada “operación brujo”,protagonizada por 200 efectivos de la guardia civil en trece ciudades de España. La noticia me dejó sobrecogido. De modo instantáneo concluí que aquello era un atropello. Sabía muy bien quién era mi amigo y nadie me movería de la certeza de que él era inocente, pero, eso no me bastaba, él merecía que yo averiguase qué había tras toda aquella “operación” que giraba en torno al Bio-Bac.

Y me puse a investigar. Mis datos progresivos aumentaban mi indignación. Y, al poco tiempo, tenía tomada la decisión de publicar algo que aclarase aquella madeja y deshiciese las sombras y mentiras que se habían tejido. Faltaba información veraz. Y, sin información, el público seguía con la versión oficial, más propalada, de que el Bio-Bac era un producto vulgar, sin crédito científico, incurso en el terreno de lo delictivo y, por lo mismo, ilegal y que debía ser prohíbido, castigando a los responsables.

Comprobé que las declaraciones y escritos hablaban de vaguedades, de tópicos, sin pruebas y sin citar para nada la valiosa investigación del creador de Bio-Bac, D. Fernando Chacón. Hablé inmediatamente con su hijo Rafael, quien me proveyó de amplia, directa y rigurosa información. Leí sobre todo la obra principal de su padre Protobios o enzimas vivientes, que parecía no existir para cuantos escribían sobre el tema. Acopié cuantos datos pude sobre la “operación brujo” y me sirvió desde el principio la información clara, concreta y valiente de José Antonio Campoy, director de la revista Discovery Salud. Hablé con algunos abogados, jueces, médicos y otras personas que pudieran aportarme datos, releer y aquilatar con sus observaciones lo que ya iba siendo en mi cabeza un librito sobre el tema. Y el librito salió a la luz pública con un doble fin: informar y denunciar. Y es lo que quiero sintetizar en este artículo.

Mi primera referencia es para el Dr. Fernando Chacón. Apenas nadie se ha molestado en saber quién es, aún siendo como es el padre de la criatura. Muere en el 2004 con 87 años. Y es admirable que un hombre como él, sin ostentación, en un laboratorio modesto, con tenacidad increíble, se entregara a la investigación de un producto que podía revolucionar el tratamiento oficial de la medicina respecto a muchas enfermedades. Sabía que, por lo novedosos, sus resultados serían analizados muy de cerca por las multinacionales farmacéuticas, y tratarían de llegar a él para tantearle y comprarle. En 1970 le ofrecieron 15.000 millones de pesetas por la patente. Pero él puso dos condiciones que ellas no aceptaron.  Y él siguió en su camino, sin anunciar mucho en revistas científicas los resultados de su trabajo. Prefería pasar desapercibido, sin despertar el temeroso control de la industria farmacéutica. Y avanzó hasta tener conseguidos los protocolos clínicos necesarios en sus diversas fases para avalar la validez de su invento. No obstante, la vigilancia de las multinacionales no debería estar tan desconectada cuando en el 2001 volvieron a la carga y, en la persona de su hijo, le hicieron una oferta mayor, mucho más pingüe. De nuevo, las condiciones que él propuso fueron rechazadas y es a partir de ahí como se explica el origen y aplicación de la “operación brujo”. Entre los 23 detenidos estaba el hijo de D. Fernando, Rafel Chacón, el único que hubo de pasar 23 días en la cárcel. Y los grandes medios de comunicación no tuvieron dificultad en tragarse y difundir que la “operación” había sido decretada contra una banda armada que atentaba contra la salud con un producto peligroso e ilegal. Claro que, a la vuelta de unos días, la Ministra de Salud en rueda de prensa declaraba que el Bio-Bac era absolutamente inocuo, sin ningún efecto nocivo. ¡Cómo iba a serlo si la misma Seguridad Social Española lo recetó durante más de 10 años (del 1976 a 1986) con aplicación en más de 25.000 enfermos! Justamente por eso, la Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios ordena, con fecha 26 de julio de 1986, que pase a ser medicamento puesto que es seguro y eficaz.

¿Por qué no se permitió este paso y por qué no se apoyó su elaboración desde la Administración? ¿Quién estaba en todo este acoso que impedía que Chacón lograse su propósito?  Mi segunda referencia es para la clase médica. No es competencia mía, por supuesto, definir la naturaleza del Bio-Bac ni precisar cuáles son sus efectos y el nivel de su curación. Pero la realidad en este caso cuenta mucho y está registrada con todo rigor en el número grande de casos curados. Son argumentos empíricos innegables. Por otra parte, los médicos en general no se han preocupado de conocer la línea investigadora de Chacón, ni mucho menos de apoyarla. Con ligereza se han limitado a reproducir los tópicos que la industria farmacéutica les ha impuesto y han sido los primeros en arremeter contra la “supersticiosa y arrogante ignorancia” del Dr. Chacón. Me pregunto cuántos de ellos han oído a los pacientes y médicos que lo han recomendado, cuántos son capaces de apearse de sus prejucios y escuchar respetuosamente las aportaciones de su investigación.

“A priori” se le condena, se le asocia al nivel de astutos y vanos curanderos, se le crucifica con el sambenito de las falsas acusaciones que se le colgaron cuando la “operación brujo”. Y es ahí donde reside mi mayor fuerza para defender la validez del Bio-Bac. Los médicos en general se ponen de uñas contra el Bio-Bac y tildan a su autor con calificaciones vituperables. Yo invito a que esos médicos se hagan esta reflexión: ¿qué dirían si lo que se ha hecho con Chacón y los otros detenidos se hiciera con personas suyas amigas, de solvencia profesional, con dignidad ética más que demostrada? Yo sé que el Bio-Bac es una cuestión abierta, con efectos positivos, sin ninguno negativo, sin haberse podido evaluar todavía, es cierto, su grado preciso de curación, pero así y todo, positivo, resultado de la admirable investigación de un hombre humilde, tenaz y honesto, que no se ha dejado comprar, que ha puesto su patrimonio -la Administración no le proporcionó jamás la más pequeña ayuda- al servicio de la causa de la vida. Pues bien, todo esto es lo que a mi me da la certeza más que moral para rechazar todos los improperios -iluso, acientífico, estafador, implicado en negocios de armas con la mafia rusa, etc.- que se le han propinado con la más irreverente frivolidad. Fue mi argumento frente a un médico amigo recalcitrante: “Me dicen de ti, a quien conozco y estimo más, lo que han dicho del Dr. Chacón y de otros implicados y, o monto en cólera o me río de sus estupideces.

Podrán discutirme la mayor o menor calidad de y viabilidad del Bio-Bac, pero lo que no me pueden cuestionar es su dignidad, no lo tolero”. Viene esto a cuento de algo que es muy importante. La eficacia del Bio-Bac se ha aplicado ya en larga experimentación con buenos resultados. Pero no es esa la cuestión. La cuestión es que se pretende eliminar aduciendo causas falsas. No se trata de si el Bio-Bac está probado o no científicamente, si es o no curativo, si es eficaz o no. Eso está averiguado, pero se lleva a ese terreno la discusión para distraer y engañar, para no apuntar a lo que verdaderamente importa: son las multinacionales las que denigran y persiguen al Bio-Bac, porque amenaza con dar al traste su gran negocio de la quimioterapia y radioterapia, de sobras sabido que no curan. Pero, repiten, “no hay otra alternativa”. Este dato objetivo, determinante, es el que explica toda la polémica vana, la “operación brujo”, los manejos de la opinión publicada, la degradación orquestada contra el Bio-Bac.

Yo, que sé un poco cómo funciona la Iglesia Institucional, encuentro aquí un punto de enorme parecido. Cuando los teólogos de la liberación, anclados en el mundo de la pobreza, cuestionan la herencia de una teología cómplice, abstracta y alejada de los problemas reales de la vida, entonces surge el grito de los representantes y custodios de la ortodoxia, de cuantos han sido formados por ella y de ella viven, y la marcan con graves errores: no tener rigor científico, ser marxista, despreciar al Magisterio, romper con la tradición, fomentar la violencia y la lucha de clases, reducir la fe a puro compromiso político, presentar a Jesús como mero liberador terreo, etc. Es lo mismo -y pienso incluso que con más ignorancia, sometimiento y miedo- que viene haciendo la clase médica establecida frente a una medicina abierta, que presenta alternativas curativas para muchas enfermedades juzgadas poco menos que misteriosas e irremediables. No me resisto a citar dos nombres que, trabajando en la misma línea del Dr. Chacón, denuncian la obstrucción que las multinacionales farmacéuticas están ejerciendo contra nuevas terapias curativas.

El Dr. Matías Rath, médico e investigador en la Universidad Clínica de Hamburgo, en el Centro de Cardiología de Berlín y actual director del Instituto Linus Pauling de Investigación Cardiovascular en Estados Unidos, afirma “estar convencido de que las compañías farmacéuticas saben desde hace décadas que un suplemento vitamínico óptimo llevaría al derrumbe del multimillonario mercado de fármacos de prescripción. A fin de cuentas las vitaminas no son patentables y sus márgenes de ganancias son bajos… Por ello, la doble estrategia de la industria farmacéutica se propone obstruir la investigación, información y uso de vitaminas y otras terapias naturales por todos los medios disponibles y promover el engaño de que los fármacos sintéticos patentables son la respuesta a las enfermedades humanas” (Discovery Salud, Octubre, 2003).

El Dr. Rath prueba que la expansión del cáncer se debe a una destrucción del colágeno del tejido conjuntivo y propone una serie de sustancias que, junto con los aminoácidos lisina y prolina y la vitamina C, son fundamentales para impedir esa expansión. No sólo contra el cáncer, sino contra la casi práctica totalidad de enfermedades está creando desde su Fundación iniciativas de prevención y tratamiento opuestas a los métodos de la medicina farmacológica.

En Agosto de 2002, en Johannesburgo, durante la reunión anual de la Organización Mundial de la Salud, presentó 10 puntos con el nombre de Salud para todos en el año 2020. Y, dando muestra de coherencia, presentó el 14 de junio, ante el fiscal de la Corte Penal Internacional de la Haya, una denuncia por “genocidio” y otros crímenes contra la humanidad perpetrados en relación con el negocio con las enfermedades de la industria farmacéutica y la reciente guerra de Irak”.

Semejante apreciación expresa la Dra. Ghislaine Lanctot quien, tras más de 25 años de ejercicio de la medicina en Francia, Canadá y Estados Unidos, escribe en su libro La Mafia Médica (bestseller mundial):

“Haber descubierto el mundo de la paramedicina que consigue resultados formidables, sin efectos secundarios y costes mínimos, allí donde fracasa la medicina científica, especialmente en el campo de las enfermedades crónicas (…) Ha sido participando en los juegos de poder y colaborando con la industria, como he llegado a descubrir la mafia médica y sus maquinaciones. He descubierto que el sistema sanitario es una verdadera mafia médica que crea enfermadades y mata por dinero y poder (…) Me he tenido que enfrentar con la legalidad, el negocio y la política sanitaria, así como pelearme con dirigentes del sistema a todos los niveles”.    

Puesto al descubierto el punto álgido de los reparos contra el Bio-Bac, podemos ahora insinuar su naturaleza y eficacia. Escribe el Dr. Fermín Moriano:

“Fernando Chacón descubrió que el cáncer y otras enfermedades crónico-degenerativas así como determinadas enfermedades víricas se producían por mediación de unas proteínas (enzimas) provenientes de unos microorganismos llamados bacilos aerobios esporulados. Dichos bacilos han convivido con el hombre desde su origen y al no ser productores, en forma de bacilos, de ninguna enfermedad, han sido aparcados tradicionalmente por la investigación científica oficial. Fernando Chacón descubre que estos bacilos, en determinadas condiciones, son donantes de proteínas (enzimas) en nuestro interior que, también en determinadas ocasiones, pueden fijarse  a nuestras células y alterar su proceso metabólico provocando enfermedades crónico degenerativas, o bien fijarse a los genes celulares provocando la cancerización celular. Al día de hoy, la ciencia oficial no ha sido capaz de explicar como estas enzimas, que poseen proteínas con aminoácidos dextrógiros, son capaces de automultiplicarse sin tener código genético y llevar en su secuencia esos aminoácidos. Si se dignara comprobar lo que ya tiene demostrado hasta la saciedad el Dr. Chacón, tendría la respuesta a su manifiesta ignorancia. Por otra parte, la capacidad de estas proteínas demuestra la falsedad del dogma central de la biología que otorga al código genético la exclusiva capacidad de multiplicarse de los seres vivos. Fernando Chacón explica en su libro Protobios o Enzimas vivientes, con todo lujo de detalles demostrables científicamente, de dónde proceden esas proteínas, cómo se activan, cómo producen las diferentes enfermedades de las que son responsables y lo que es más importante aún, cómo se combaten”.

Tenemos todos, y en especial los médicos, varios retos: analizar y acoger con juicio libre las aportaciones del Dr. Chacón, ponderarlas científicamente y, en caso de no encontrar razones en contra de su validez y aplicación, hablar, coordinar fuerzas y hacer valer los derechos del Bio-Bac, reclamar justicia y honor para su inventor y defender a cuantos con todo derecho lo están usando.

Benjamín Fornaco

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Una respuesta to “”

  1. juan jose herrera abril 13, 2014 a 2:24 am #

    Pues, ya habia leido sobre el Bio Vac, hace algunos años, cuando era el lider de la Seccion CIENCIAS Y MATEMATICAS DE YAHOO RESPUESTAS DE ESPAÑA, pues tuve que investigar para unas preguntas que hicieron en Medicina respecto del cancer.
    Es lamentable reconocerlo, pero todo parece indicar que tiene razon, El negocio no es curar, sino perpetuar las enfermedades, para que el negocio siga, a tal punto que cuando las ventas bajan, al menos en nuestros paises, mandan aviones a gran altura para que nos fumiguen con bacterias y virus que nos enfermen, para tener que comprar sus medicamentos a la fuerza.
    Informacion como esta, deberia ser publicada a escala mundial, para que la humanidad sepa que es lo que realmente pasa.

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