EL TAROT

30 Oct

 

Introducción al Tarot

 

 

¿ Quien es el indeseable en el Tarot ? El Diablo,claro está, aunque el León de la Fuerza a vec

es…Y por no hablar de los perros de la Luna, ! Que son más traicioneros que Judas !

 

 

En cambio, el Colgado es un mosquita muerta, igual que la Papisa, que van de callados……. El Col

gado siempre sin dinero, colgado del presupuesto de quien se le ponga a tiro…..Entretanto la Templanza se lava siempre las manos y se lustra las plumas mientras suspira por el chico del Carro que, a su vez, piensa en la chica de la Estrella que, a su vez, piensa en el Enamorado, quien no sabe qué hacer, si ser o no ser…

 

Solo el Mago podría desenmarañar todo este embrollo, pero se ha marchado por el Mundo con su amigo íntimo el travesti, quien a su vez gusta del Loco….,que ni se lo imagina todavía, ocupado como está en espiar al Emperador, charlando con la Emperatriz y la Justicia, mientras cenan en los jardines de la Torre, un rato antes de la tormenta.

 

Y ya iban por el postre, cuando apareció el león de la Fuerza, que se habia escapado, la Justicia, del susto se atragantó, y se le cayó la balanza, donde sopesaba la situación que se planteaba con sus ilustres 

amigos, por suerte, apareció la Fuerza y agarrando al león le gritó algunas palabrotas que el Loco aprendió instántaneamente, decidiendo estrenarlas cuanto antes.

 

Y ahí fue cuando el Papa reaccionó de muy mala uva contra los homosexuales, amenazandoles con el sida y otros males análogos y recalcándole al Emperador la necesidad de un poco más de respeto por las leyes; momento que aprovechó el Diablo para tocarle el culo a la Papisa y robar la recaudación de boleteria de la Rueda de la Fortuna. La Esfinge, que no era tonta, lo vio salir con la pasta y discó el 092, llamando al chico del Carro, quien salió en su persecución, en dirección al pantano de la Luna. Todavia no se tenia noticia de él. La Templanza suspiraba preocupada, sabiendo la cantidad de cangrejos y alimañas que había siempre por allí. Los restantes ángeles, el del Mundo y el del Enamorado, le tomaron el pelo, poniendose a cantar La Marsellesa, una musica que a todos les traia gratos recuerdos de los viejos tiempos, cuando de re

pente apareció la Muerte, los habia visto revolotear desde lejos y al principio los confundió con buitres, por lo que se habia acercado a ver qué pasaba.Nadie dijo esta boca es mia, y se cuidaban de la guadaña, que la muerte llevaba despreocupadamente sobre el hombro, algunas veces se le resbalaba por entre una costilla y se cepillaba algún sombrero sin querer, ya una vez, el Mago habia tenido un disgusto por esta razón, y al Loco le habia hecho un tremendo siete, dejandolo la nalga al aire,

 

Entretanto, el Enamorado se había decidido ya por la mujer bella y viciosa, y se dedicaban a estrenar sus posibilidades, trepados a la Rueda de la Fortuna, que giraba toda iluminada. La Esfinge acababa de darle de comer a los monos, y se disponía a pedir informes nuevamente, para saber noticias del as

alto, cuando los vio llegar, muy abrazados.

 

Se acordó del Mago,que de cuando en cuando la visitaba en secreto, para no dar de que hablar. Ella sabia interesarlo siempre con algún enigma, que improvisaba en el momento, pero él siempre elegía el momento de llegar y de irse cuando le parecía, una vez cansada de esperarlo infructuosamente, había intentado saber de él, consultando a Estrellita, que era vidente y adivinaba el porvenir, pero la joven pitonisa le había recomendado que se diera un baño, que olía a mono, y que así, no s acercaría ni Dios,desde ese dia la Esfinge no volvió a saludarla, mientras reflexionaba que nunca el Mago se había quejado de nada parecido.

 

Ni tampoco la Papisa cuando trabajaba de canguro, en sus ratos libres, cuidando de los niños, solía visitarla para que los invitara a subir a la Rueda sin pagar, y poder tomar así el mejor Sol.

Entretanto el Enamorado y su amiga se besaban apasionadamente a la luz de la Luna, mientras a lo lejos se escuchaba el aullido de los perros, dando el chivatazo de que la Justicia tenía una balanza con olor sospechoso.

 

De repente salió el Mago por entre los andamios, caminando sin hacer ruido, para no interrumpir a los Enamorados, arrojó una flor de lis a la Esfinge, quien se ruborizó, y le constestó con una frase célebre; entoces, el Mago se deslizó por el centro y trepó junto a su lado, enseguida ella le pasó algunos crucigramas para esta ocasión, por si encontraba alguna solución, y mientras él fingia resolverlos, ella entretanto le tocaba la varita mágica con disimulo.

 

Y en ese preciso instante se puso a llover y cayó el rayo en la Torre, produciendo dos heridos.

La emperatriz corrió a ayudarlos maternalmente, entabillándoles las fracturas múltiples, y haciéndoles la respiración boca a boca, alumbrada con la linterna del Ermitaño que no paraba de darle consejos.

 

El Emperador aguardaba el regreso del Carro para enviarlos al hospital, pero en su lugar vieron aparecer a la mujer fea y virtuosa, bastante triste por la infidelidad del Enamorado, corría a guarecerse de la lluvia que le empapaba, tras ella, el Loco y el travesti, cogidos de la mano, venían recitando parábolas inglesas, con los ojos brillantes, el Emperador les preguntó si habían visto al Carro, pero ellos ni se enteraron de que les hablaba.

 

A todo esto paró de llover y salió el Sol. Los heridos pedían agua, y también los resucitados del Juicio, aunque por distintas razones. Entoces la Templanza sirvió refrescos

 

para todos y la Fuerza se ofreció para ayudar en algo, pero todos le pidieron que no se

descuidara……

 

¡ Tú, a lo tuyo ! Le decia la Emperatriz, sin dejar de mirar al León que jugaba con un ovillo

 

de lana. ¡ Saca ese bicho de en medio antes de que haga un desastre, y me corra todos los puntos !

 

Los heridos se desmayaron y la Muerte empezó a frotarse las falanges mientras soltaba un taco. ¡ A merde ! ¡ No más trabajo en horas de descanso ! ¡ Quien los mandó caerse, así por

 

la cara, sin ser invitados a la cena !.

 

Y cuando descubrió a los resucitados, que se levantaban de tanto estar en la tumba, se indigno porque le echaron su trabajo a perder……

Pero el ángel del Juicio la hizo callar de un trompetazo gritando que ya estaba bien de llamar tanto la atención, por su falta de tacto para presentarse en público con todos los huesos al aire….En realidad, se había picado desde que la Muerte los confundiera un rato

 

antes….Fue la Esfinge la que intervino diciéndoles:

 

¡ Eh ! Vosotros, en vez de insubordinarse, por qué no rescatáis mi dinero, que me lo ha

 

robado el crápula del Diablo…..Y juntaba las manos para que se apiadaran de sus pobres

 

monos, que morirían de hambre, ¡ Ni podré pagar la cuenta de la luz ! ¿ Como haré que

 

gire la rueda ?. Pues chica, no habrá más remedio que leerla al revés, gruñó con malos

modos el Ermitaño, pero a ver si nos hechas una mano con los heridos…. La mujer fea

 

y virtuosa cedió su manto para confeccionar una camilla con las barras de el Colgado,

 

que se sacrificó cargando el mayor peso, de todas maneras, si se mueren, dijo el

 

Mago mirando en dirección a la Muerte, podemos pedirle al Juicio que los resucite.

 

La Templanza contestó, antes de que su colega pudiera replicar: No es necesario, sólo

 

estan incoscientes, yo los curaré si me dejais con ellos y os marchais a otro lado.

 

 

Y fue así como decidimos guardar los naipes y todos nos retiramos.

 

Enrique Franov

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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