EL RAMADÁN

21 Jul

 

Los musulmanes del mundo inician el mes del ayuno y la purificación. Más de ocho mil creyentes en Algeciras se preparan ya para el Ramadán, el noveno mes del calendario musulmán, que este año tendrá lugar durante los días más calurosos del verano, según el calendario marroquí del 21 de julio al 19 de agosto.

 

El año pasado se celebró del 2 al 31 de agosto por lo que también fue duro, pero este año se agrava con el empeoramiento, aún más, de la mala situación económica.

 

Desde el amanecer hasta la puesta del sol (el magreb) hombres y mujeres se abstendrán de alimento, bebida, relaciones sexuales -por lícitas que sean-, o tabaco. Es tiempo de oración, de introspección, examen, recogimiento y vida en familia. Así lo explica Kamal Cheddad, el presidente de la Comunidad Islámica de El Saladillo, responsable de una de las mezquitas más concurridas de la ciudad. “Los niños, los ancianos y los enfermos no tienen por qué ayunar”, dice Kamal en su pequeño despacho de la calle García Lorca mientras entrega unos paquetes de arroz a una familia necesitada: “Ayudamos a muchas familias del barrio gracias a la colaboración con el Banco de Alimentos”.

 

El ayuno que se vive durante el Ramadán (sawm), es uno de los pilares del Islam junto a la profesión de fe (shahada), la oración (salat) la limosna (zakat), y la peregrinación a La Meca (hach). La religión islámica prescribe que están obligados a realizar el ayuno todos los musulmanes adultos, es decir a partir de la adolescencia. Naturalmente hay personas que están dispensadas de hacerlo: los ancianos débiles, las mujeres menstruantes , gestantes o lactantes, los enfermos o los que no han pasado la pubertad. Aun así, “muchos niños se van entrenando antes de llegar a la edad adulta haciendo ayunos de dos o tres días, o también de medio día”, apunta Kamal. La abstinencia es obligatoria mientras transcurren las horas de luz. Si una persona se pone enferma en este mes y no puede guardar el ayuno, los días que no lo haga los tendrá que recuperar posteriormente, de forma seguida o salteada. En el caso de que falleciese y debiera días del Ramadán, estos los podrá recuperar su familiar encargado (ualy), o cualquier heredero.

 

Una vez que se ha puesto el sol y entra la noche, el ayuno se rompe (iftar). Muchos en Algeciras siguen la costumbre de empezar comiendo lo mismo que el Profeta solía comer para romper el ayuno: tomó leche y dátiles. Hay que indicar la importancia de la leche en el mundo islámico, si un musulmán ofrece leche, o también perfume a alguien, éste deberá aceptarlo si no quiere cometer una falta de respeto. Luego viene el rezo del magreb, en grupo.

 

El presidente de la Comunidad Islámica agradece al Ayuntamiento de Algeciras la presencia de la Policía Local durante los actos del Ramadán para que todo se desarrolle con normalidad. También la concesión de una pista de baloncesto que el Consistorio hace todos los años, puesto que en la pequeña mezquita de El Saladillo no hay sitio para que todos puedan reunirse a hacer la oración juntos.

 

Tras la oración del magreb tiene lugar una gran comida -que los musulmanes llaman desayuno-, cuyo contenido depende de las costumbres de cada país. El colectivo musulmán de Algeciras, en su mayoría marroquí, suele tomar harira, una sopa hecha a base de tomate, legumbres y carne. Los huevos duros y los famosos dulces de Marruecos también se encuentran en el menú para recuperar de esta forma la pérdida de azúcar que se tiene a lo largo de la jornada. Al día siguiente de nuevo antes del amanecer, los musulmanes procurarán levantarse para poder comer y beber algo antes de empezar a ayunar un día más. El islam determina que como mínimo debe beberse un vaso de agua.

 

Kamal destaca también las ventajas “científicas” de vivir el sawm. “El estómago trabaja los 365 días del año sin descansar, por lo que hay médicos que aconsejan hacer de vez en cuando ayuno”, apunta Kamal. De ello, su hermano Anuar hace una metáfora comparándolo con los descansos temporales que tienen los trabajadores: “Una vez al año pides un mes de vacaciones a tu empresa, pues tu estómago también necesita un mes de vacaciones”. Además sirve de desarrollo de la voluntad, mejora de la higiene y entrenamiento militar. Así durante las cruzadas las principales victorias árabes se realizaron durante el noveno mes musulmán.

 

Aunque lo más importante del Ramadán no es el aspecto material, sino la oportunidad de vivir un momento más cercano a Dios mediante la purificación y junto a la familia.

 

Como este año el mes de Ramadán cae en los meses de julio y agosto, muchos musulmanes marroquíes de Algeciras aprovechan el tiempo de vacaciones y van a pasar la fiesta en su país con sus familias.

 

 

 

 

 

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