Las Mujeres Iraquíes en las Cárceles de la Ocupación. ( 2 )

30 Abr

 

Hemos escuchado historias de otras presas y también de presos sobre abusos sexuales llevados a cabo por policías iraquíes. Uno de los presos nos dio los nombres de tres mujeres iraquíes que fueron golpeadas de manera humillante. Fueron obligadas a tumbarse de espaldas, con las piernas levantadas mientras les golpeaban en sus pies.

“A” nos dio la dirección de “B”, una presa compañera. Es licenciada en Derecho y escribe poesía. Dijo que quería que su historia fuera escuchara por todos en todo el mundo. Una representante de AI, Yihan al-Alaily, nos acompañó en la visita. Fue muy difícil dar con ella. En cada una de las direcciones que teníamos nos respondían de mala manera y se negaban a ayudarnos. Cuando al final la encontramos, dijo que conocía a “A”, que la quería mucho y que de hecho había escrito algunos poemas sobre ella. Afirma que “A” era una mujer paciente y respetable. “B” dice que está dispuesta a contar todo fuera de Iraq. “Aquí no diré ni una palabra”. Entonces baja su cabeza, se remueve el cabello y dice: “Mira“. Tiene un enorme agujero todavía no cerrado. No tiene pelo en esa parte. Está enfadada: “Me robaron el dinero, mi familia está destrozada, temo por mis hijos y por mi. He enviado a cada uno de mis cuatros hijos a un sitio distinto”. Hemos tenido que prometerle que no vamos a revelar su identidad. Promete decirnos todo al día siguiente.

Antes de marcharnos, nos dice:

“… Me obligaron a remover un cubo lleno de excrementos humanos y petróleo. Tuve que seguir removiéndolo con fuego prendido hasta que se consumió. Sufrí una alergia debido a eso; no pude comer durante mucho tiempo. Ahora, cuando recuerdo me pongo enferma y me entran ganas de vomitar. Estuve maniatada durante 27 días. ¿Qué más queréis que os diga?”

Al día siguiente no acudió a nuestra cita. Huía de nosotros. Un hombre que la conoce nos dijo: “Dejadla en paz, tiene miedo y está preocupada por su famil

Un amigo nos acompañó a la casa de un pariente. Dijo que una mujer “C” acababa de ser puesta en libertad. La representante de AI venía con nosotros. Un pariente de “C” nos recibe en la puerta. Pide disculpas porque ella no podrá recibirnos. Intentamos convencerle de que no vamos a revelar ninguna información sobre su identidad, de que su testimonio es muy importante para salvar a otras mujeres que están todavía en la cárcel. Promete ayudarnos y se mete de nuevo en la casa. Cuando vuelve se muestra todavía más obstinado: “Iraq se ha perdido, ¿qué importancia tiene esta mujer? Por favor, dejadnos solos”.

Testimonio de “D”

“D”, de origen palestino, fue detenida por un policía iraquí. Fue golpeada, torturada y latigada sin razón aparente. Su hermano dice que volvió con las ropas rasgadas y que había oído los gritos de otra mujer cruelmente torturada. Sabía que la otra mujer trabajaba como secretaria en la Federación de Mujeres Iraquíes. Nosotros ya habíamos oído que Iftijar al-Samarai, la subsecretaria de la Federación estaba detenida (ha sido excarcelada recientemente), lo que es extraño porque Iftijar se dirigió directamente a los estadounidenses tras la guerra, se presentó y les dijo todo sobre su identidad. Le dijeron: “¿Qué necesitamos nosotros de una mujer de una ONG. Vete a casa”. Pero fue detenida igualmente. Pedimos ver a “D” y su hermano nos dice que de ningún modo. “La policía iraquí la detuvo y los estadounidenses la pusieron en libertad. No queremos acercarnos al oso”.

Hemos sabido después que “D” ha abandonado Iraq donde ha vivido desde 1948.

Testimonio de “E”

La hermana de la presa “E” vino a vernos pidiendo ayuda. “E” fue detenida con su hija, su yerno y un invitado que tenían en casa. El invitado fue puesto en libertad después de cuatro días y la hija después de 9, pero “E” y su yerno todavía están en prisión. “E” era miembro del partido Baaz. Un ex preso nos ha informado de que está siendo golpeada durante los interrogatorios, que ha sido acusada de ayudar a la Resistencia. La hija de “E” nos dijo que después de haber sido interrogada y de haberse demostrado su inocencia, el oficial responsable de la prisión la llamó. En el trayecto de la celda a su oficina, el traductor le dijo:

 “Vas a ver al director de esta cárcel. Te va a preguntar cómo has estado en la cárcel, si has sido torturada o no, etc… Si tus respuestas son negativas te enviarán de nuevo a la celda y no serás puesta en libertad. Si dices que todo ha ido bien te pondrán en libertad.”

Por supuesto, dijo que todo había ido bien dentro de la prisión; incluso firmó un papel declarando que iba a cooperar con las autoridades de ocupación si oía o se enteraba de algo útil. Ese papel lo habían firmado todos los presos y presas con los que nos reunimos. “E” sigue todavía en la cárcel.

El hijo de una amiga del Centro del Observatorio, que había trabajado con las autoridades de ocupación como intérprete, fue detenido. La madre estaba esperando a las puertas de la prisión de Abu Ghraib para saber algo de él. Uno de los presos le dijo: “… Lo siento, no sé nada de él”. Pero la dejó sorprendida cuando le dijo que algo muy feo había ocurrido dentro de la cárcel unos días antes. “Las fuerzas estadounidenses llevaron a una mujer desnuda enfrente de la tienda de los presos, entonces la arrojaron sobre uno de ellos. Uno de los presos le tiró una manta para que se cubriera”.

Los iraquíes han leído una carta supuestamente escrita por una mujer presa en Abu Ghraib 2. El Centro del Observatorio ha enviado por e-mail una copia escaneada de la misma a una organización de mujeres estadounidense. La carta pedía que los iraquíes bravos y honestos deberían limpiar su honor bombardeando la prisión de Abu Ghraib porque algo vergonzoso estaba ocurriendo dentro y que las presas estaban sufriendo abusos sexuales en diversas formas. La carta estaba firmada por una mujer llamada Nur.

La carta produjo reacciones sospechosas; muchos dijeron que podía ser falsa simplemente para encolerizar a la opinión pública iraquí. Pero de cualquier modo se habló mucho sobre los abusos sexuales a las presas.

El testimonio de hombres excarcelados 3

Testimonio de “F”

Un preso recientemente excarcelado, “F”, aceptó darnos la siguiente información también bajo la condición del anonimato. Los casos que “F” nos ha contado sobre abusos de mujeres ejemplifican dos tipos de abusos.

“… Estábamos sentados fuera de la tienda al calor del sol cuando pasó un camión que llevaba tres mujeres. Un compañero bajó la cabeza y volvió a la tienda. Le dije que era triste ver mujeres encarceladas. Él me respondió que las mujeres que acababa de ver eran su madre y su hermana. No pudo reconocer a la tercera.”

“F” recuerda: “… Vi a soldados estadounidenses conduciendo a una mujer de unos treinta años con las ropas rasgadas, las manos atadas e intentando taparse las partes de su cuerpo que estaban descubiertas. Uno de los presos se quitó su ropa y se la lanzó. Nos sentimos profundamente humillados, incluso más que ella porque lo único que pudimos hacer fue bajar nuestras cabezas”.

“… Había un hombre joven de unos 35 años conmigo en la tienda. Era muy amable, atractivo y religioso. Un día le llamaron para interrogatorio. Desapareció durante muchos días y cuando volvió era un hombre distinto. Nos contó que una soldado estadounidense le había encontrado atractivo y que le había dicho que quería un hijo suyo. Ella le quitó las ropas y trató de dormir con él. Él la rechazó. Ella vendó sus ojos, le arrastró desnudo de una parte sensible de su cuerpo y se lo llevó a alguna parte. Le hizo dar vueltas por algún sitio; caminó con él unos 50 metros y entonces le quitó la venda de los ojos y se encontró en medio de la cárcel de mujeres donde muchas presas estaban también desnudas. Vio a una anciana sentada con la cabeza hacia abajo. La mujer soldado le dijo que había cámaras en ese sitio. Le dejaron en esa situación durante 17 días”.

“F” pide que todos los soldados que salgan de Iraq sean registrados para encontrar los vídeos y las fotos que prueban que las tropas han venido para humillarnos.

Otro preso que fue liberado en febrero y que de nuevo rechaza darnos su nombre o ningún detalle sobre su detención en Abu Ghraib nos cuenta:

“… Mientras me llevaban de un sitio a otro un soldado estadounidense me empujó al suelo, puso su bota sobre mi cuello y me arrastró por la cabeza. Quitó el saco de mi cabeza y me dijo que mirara. Vi a dos mujeres en un camión; parecían una madre y una hija. Estaba lloviendo mucho. La joven estaba descalza. Aquella noche lloré; era un prisionero atado que no podía defender a nuestras mujeres.

“… Durante la investigación el soldado estadounidense me preguntó por mi infancia; si había sufrido abusos sexuales, si había practicado el sexo con animales, luego me preguntó si me había gustado y me dijo que le mirara a los ojos. Le dije que era musulmán, que rezaba y ayunaba, que soy abuelo y que no me importa nada más que mi nieta. Se burló de mi y me preguntó si mi esposa era bonita. Entonces escupió en el suelo y salió de la habitación. En otra cárcel un hombre mayor con barba de unos 65 años me dijo que le habían hecho las mismas preguntas y que después el oficial le había ofrecido traer a su esposa y a su hija a la cárcel. El anciano le escupió en la cara al oficial. Se echó a llorar. Rezando todo el tiempo, después de esa conversación ya no volvió a hablar más.”

Un preso que pasó 67 días en el campo de detención de Um Qasr en el sur, dijo que había tres tiendas de niños, de jóvenes y de mujeres. Dijo que había sido golpeado cruelmente porque al ver que estaban interrogando a una niña de doce años empezó a gritarles: “¿Esta es la libertad que los estadounidenses nos prometían?”. Un representante del departamento de Derechos Humanos del Ejército de EEUU le contestó: “La libertad es para los estadounidenses, no para los iraquíes”.

Consideración final

De todas las historias narradas anteriormente, y de muchas otras, se desprende obviamente que las mujeres iraquíes están siendo usadas como objetos e instrumentos de violaciones. Se utilizan contra los hombres. Utilizar el valor del honor en su contexto árabe e islámico para quebrarlo significa que a través de estos abusos se pretende quebrar la estructura psicológica y cultural de la sociedad iraquí. Los abusos se están utilizando para romper la imagen que los propios iraquíes tienen de sí mismos, la imagen que tienen las mujeres en la sociedad y la que tienen de sí mismas.

Notas de CSCAweb:

1. Sobre las torturas en la cárcel de Abu Ghraib, véase en CSCAweb: Munir al-Yaloudi: Las imágenes de las torturas en Abu Ghraib – No es difícil torturar a presos para quien bombardea las casas de los civiles y mata niños y mujeres

2. Taha Yasín Ramadán fue hasta la caída del gobierno anterior vicepresidente de Iraq.

3. El contenido de la carta puede verse en sus versiones en castellano y original en árabe en: Las mujeres iraquíes encarceladas, sometidas a trato vejatorio, abusos sexuales y violaciones y violaciones por parte de soldados de ocupación y miembros de los cuerpos de seguridad iraquíes – Carta de Nur, presa en la cárcel de Abu Ghraib, Bagdad

4. Véase en CSCAweb: Mohamed Abu Nasr: Excarcelados iraquíes denuncian hacinamiento y torturas en los campos de detención de las fuerzas de ocupación, y un cifra superior a 10.000 prisioneros y Muhamad Abu Nasr: El testimonio de los excarcelados iraquíes de Abu Ghraib confirma el carácter arbitrario de las detenciones, la indefensión jurídica y la práctica de las torturas.

 

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